- Fechas
- Desde 18 de marzo de 2026
- Precio
- Gratis
- Capítulos · Retos
- 2 · 8
250 dólares Hunt
8000 de EXP de linaje
Cuenta para el equipo Las bajas y el daño de tus compañeros también hacen avanzar este reto
Alcanzar el nivel de cazador 50 con Joan Damon: Novata
Recoger pistas
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Munición subsónica
Inflige daño a los cazadores enemigos usando cualquier variante de: Vetterli 71
Alcanzar el nivel de cazador 50 con Leon Ulitsky: Veterano
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Trampas
Acierta disparos en la cabeza de los cazadores enemigos usando: Pistola alargada
Inflige daño a los cazadores enemigos usando cualquier variante de: Pistola alargada
Una carta enviada a DeSalle, pueblo abandonado ya hace mucho.
Estimada señora Damon:
Cuánto espero que le llegue esta carta. He visto tres carteles de “Se busca” con su cara en ellos, justo hoy. Dicen que dispararon a dos hombres a las afueras del pueblo. He de suponer que se interpusieron en su búsqueda de ese maldito Leon Ulitsky, así que no puedo culparla. Solo me culparía a mí misma si la castigaran por tratar de hacer justicia en mi nombre. ¡No la habría contratado si la policía no hubiera hecho caso omiso de mis súplicas!
Espero recibir noticias suyas pronto. El silencio de mi casa es insoportable. A mi marido lo asesinaron en un viaje corriente de negocios y yo no paro de preguntarme ahora si no podría ser yo la siguiente. ¿Podrían asesinarme mientras voy a hacer recados a la tienda o intento subirme a un tren?
Daría cualquier cosa por recuperar a mi amado. Tendré que contentarme con saber que el Sr. Ulitsky también ha sido asesinado. Ándese con cuidado y que su búsqueda sea implacable, señora Damon.
Abigail Coulter
Una carta escrita en un papel manchado de barro.
Señora Coulter:
He encontrado a Leon Ulitsky. Notará que le he enviado esta carta sin un pedazo de su cráneo, tal y como prometí, pero no fui capaz de apretar el gatillo. Leon me habló del día en que conoció a su marido. La muerte de Ulitsky no servirá para poner fin a su dolor, y le escribo para poner fin al acuerdo que teníamos.
No quiero tener que repetir esos viejos dichos ya manidos de que ni siquiera la justicia nos traerá de vuelta a nuestros seres queridos. Su marido está bajo tierra, y de ahí no va a volver nunca, pero ese es un destino bendito comparado con lo que le sucedió a mi Ralph. No deberíamos desear que vuelvan. Si la corrupción hace que el ganado muera y que los escarabajos crezcan de los árboles, a lo mejor nuestros deseos son peligrosos.
No diré más para ahorrarle más dolor. Creo que lo mejor que podemos hacer es pensar en el Sr. Coulter tal y como fue. Aférrese a ese recuerdo y no deje que nada de lo que oiga lo cambie. De lo contrario, es posible que vuelva a verlo después de todo, y no de la forma que desea.
Joan Damon
Una entrada de un diario gastado encuadernado con tela.
Esa maldita mujer me ha dejado para el arrastre. Tuve que gastar todas mis fuerzas para correr durante tanto tiempo, y cuando me alcanzó, estaba tan exhausto que casi dejo que me mate sin presentar batalla. Pero quería explicaciones primeros, así que pude hablar. A lo mejor merece la pena escribirlo todo.
Sí, es cierto que maté al hombre que mencionó. Los chicos de la banda y yo estábamos asaltando un tren que iba al pantano y encontramos a un hombre de Caldwell a bordo con un cargamento de pistolas alargadas. El hombre pensó que podría defenderse, pero le paré los pies y me llevé una de sus armas, para compensar las molestias. Sin embargo, al registrarle los bolsillos, encontré la dirección de envío del cargamento: era para el superintendente Huff Jones, del Psiquiátrico Estatal de Luisiana.
No le di mucha importancia entonces, pero descubrí más tarde, entre susurros por aquí y por allá, lo que habían hecho con aquellas armas, y a quién. Si lo hubiera sabido, habría disparado al viejo Sr. Coulter dos veces. No existen los hombres buenos en este mundo: ni los médicos, ni los sheriffs, y está claro que yo tampoco lo soy. Pero Joan bajó el arma y se marchó en silencio, tal y como había aparecido.
Supongo que tuve suerte. Siempre cazo solo, pero si vuelvo a encontrarme con Joan, yo también bajaré el arma. Solo una vez. LU