- Fechas
- 5 de octubre de 2026 - 8 de diciembre de 2026
- Precio
1150- Capítulos · Retos
- 4 · 16
6000 dólares Hunt
5500 de EXP de linaje
Cuenta para el equipo Las bajas y el daño de tus compañeros también hacen avanzar este reto
Recoger pistas o encontrar las guaridas de jefes objetivo
Mata vacas o Caballos
Destruye puertas usando: Daños cuerpo a cuerpo
Restablece tu propia salud o la de tus compañeros de equipo
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Herramientas
Provocar impactos a los cazadores enemigos usando: alambre de concertina
Mata a cazadores enemigos
Disparar contra los cazadores enemigos usando cualquier variante de: Ballesta
Acierta disparos en la cabeza de los cazadores enemigos
Mata Monstruos con: Daños cuerpo a cuerpo
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Escopetas
Alcanzar el nivel de cazador 40 o más con: Primo Jed
Mata objetivos con: Daños cuerpo a cuerpo
Extraerse con 2 o más fichas de botín
Saquea: cazadores enemigos
Mata cazadores enemigos con: Hacha de batalla
De la nueva serie de novelas de folletín TERRORES NOCTURNOS de Luke Eddies, llega una historia de HORROR Y PESADILLA que te HELARÁ LA SANGRE.
La niebla que se adueñaba de DeSalle al llegar la noche era pesada y olía a podredumbre. Flotaba a la deriva acariciando la tierra como los fantasmas de las inundaciones de antaño, arremolinándose sobre los cadáveres de los caballos esparcidos en el suelo, anegando las huellas profundas que dejan los monstruos. Justo afuera de la granja avícola Moses, un hombre tan ancho como un árbol miraba a la vieja granja de pollos con los ojos entrecerrados, resoplando por la boca tan fuerte como para asustar a una bandada de cuervos.
Este era el sitio, sin duda. El lugar donde vivía el hermano de papá, junto con el arrogante de su hijo y la salvaje de su nieta. El hombre no podía evitar sonreír al pensar en lo que les iba a hacer a todos ellos muy pronto. Siempre había intentado respetar los deseos de papá y fingir que toda esa rama de la familia Moses no existía. Pero papá ya no estaba, había estirado la pata tras un desgraciado incidente con los cerdos la semana anterior.
—Voy a matarlos, papá —susurró Jed Moses mientras se colaba en el altillo del granero—. Voy a hacer que paguen por lo que le hicieron a nuestra familia.
De la nueva serie de novelas de folletín TERRORES NOCTURNOS de Luke Eddies, llega una historia de HORROR Y PESADILLA que te HELARÁ LA SANGRE.
—Despertad, paletos. —La voz era tan profunda como un barranco. —Es hora de faenar.
William fue el primero en recobrar el sentido, luego el Abuelo. Sus barbillas se despegaron poco a poco del pecho. Estaban sentados en sillas, uno frente al otro, atados con unas cuerdas deshilachadas que se les incrustaban en la piel. Ambos notaban una punzada lacerante en la nuca, que palpitaba y sangraba a causa del golpe que les habían dado.
—Mierda —se quejó William—. No hacía falta tanto espectáculo, quienquiera que seas. —Su voz se detuvo en seco cuando reconoció a su captor. —¿Jed?
—Así es, Willie. —El hombre se tapó el rostro con una máscara grotesca y rudimentaria hecha de ramitas rotas. —¿No saludas a tu primo? ¿Qué te parece mi nuevo yo?
—Jed Moses. —El Abuelo frunció el ceño y sus labios dibujaron una mueca de desprecio. —¿Todavía no te has muerto?
—Ya sé que me tenías ganas, Abuelo. —Jed escupió aquel nombre como si supiera a veneno. —¿Sabes? Papá me dijo que intentaste matarme cuando era un cachorrillo, antes de que te apartara de su vida. Así que he pensado que voy a matar a tu cachorrito. Es lo más justo.
—¿Dónde está Millie? —exigió William.
—Ah —respondió Jed con una risotada—, está muerta.
De la nueva serie de novelas de folletín TERRORES NOCTURNOS de Luke Eddies, llega una historia de HORROR Y PESADILLA que te HELARÁ LA SANGRE.
—Mis cojones —le espetó William con una risita forzada—. Es imposible que hayas podido pillar a mi Millie por sorpresa, ni de coña.
Jed inclinó a un lado la cabeza en silencio, como divertido, y William no pudo evitar preguntarse qué cara estaría poniendo Jed tras aquella máscara terrible.
El rostro del Abuelo seguía congelado, en silencio y con el ceño fruncido.
—Ni de coña, ¿eh? —Jed se colocó detrás de la silla de William y la giró de sopetón contra la pared. —¿Qué me dices de esto entonces?
Allí, clavado a la pared del granero que tenía delante, estaba el cadáver inconfundible de una joven pelirroja. La cara estaba tan destrozada que William ni siquiera fue capaz de reconocer a su hija. El aullido que profirió hizo que a Jed le dieran escalofríos de placer. El Abuelo se negaba a mirar, incluso después de que Jed girara también su silla.
—Pronto os uniréis a ella —les prometió Jed, alzando un martillo sobre la cabeza del Abuelo.
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—¿Tu papá sabe que estás aquí? —le preguntó el Abuelo, ignorando el martillo.
—Papá está muerto —respondió Jed—, lo empujé a la pocilga.
—Cómo no— dijo el Abuelo—. Mira que se lo advertí. Se pensaba que si te mantenía encadenado, no matarías a nadie más, y mira ahora.
—Después de que os mate, me quedaré con este lugar como legítimo heredero —confesó Jed, molesto por la ausencia de miedo en el Abuelo. Así no era tan divertido. —En un lugar como este, que apesta a muerte, podré hartarme a asesinar a gusto.
—¿Te crees que eres uno de los nuestros? —preguntó una voz nueva que llegó desde detrás de ellos. Apareció una figura, y la cara de William se iluminó de orgullo. Era Millie Moses, con una sonrisa en la boca y una ballesta en las manos.
—Nunca serás un granjero —terminó Millie —. No eres más que un maldito palurdo. Ni siquiera has sabido matar a la pelirroja correcta.
Y con aquella frase, disparó un virote que perforó la garganta de Jed. El martillo se le cayó de las manos mientras caía de rodillas, entre gárgaras furiosas. Lo dejaron así, negándole la ayuda a su sangre, mientras esta se derramaba sobre el polvo.
De la nueva serie de novelas de folletín TERRORES NOCTURNOS de Luke Eddies, llega una historia de HORROR Y PESADILLA que te HELARÁ LA SANGRE.
Poco después de la medianoche, un cazador se ocultaba en un campo de maíz de DeSalle, esperando a que una manada de Sabuesos Infernales pasara de largo. Cuando se hubieron alejado, se puso en pie, aliviado por haber escapado de un final espantoso. Se dispuso a marcharse, pisando sobre las cañas caídas tratando de no hacer demasiado ruido, pero se detuvo cuando creyó oír pasos a su espalda.
En cuanto se paró, los pasos también cesaron. Cuando comenzó a correr, los pasos lo siguieron.
—¿Quién anda ahí? —gritó, presa del pánico, tratando de recargar su rifle con torpeza. Cuando el cazador intentó saltar sobre la valla de madera que delimitaba el campo de maíz, tropezó y se cayó, y se arrancó la lengua de un mordisco al darse con la mandíbula en el suelo.
Un hombre monstruoso emergió bajo la luz de la luna. El cazador apenas tuvo tiempo de notar que la cara de aquel hombre parecía estar atravesada con ramitas (¿o acaso era una máscara?), pues en un instante un hacha descendió sobre su cabeza, poniéndole fin a todo.
—Soy yo —dijo el asesino. Su voz parecía distorsionada, dañada. Se arrodilló y le cortó una oreja al cazador muerto. Luego, la enhebró en un cordón que llevaba amarrado al cuello en forma de collar. —El Primo Jed.