- Fechas
- 10 de febrero de 2026 - 7 de abril de 2026
- Precio
1250- Capítulos · Retos
- 4 · 16
9250 dólares Hunt
6500 de EXP de linaje
Cuenta para el equipo Las bajas y el daño de tus compañeros también hacen avanzar este reto
Recoger pistas o encontrar las guaridas de jefes objetivo
Extraerse con Dólares Hunt
Inflige daño a los cazadores enemigos
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Trampas o Consumibles
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Armas con silenciador
Saquea: Cazadores, Sacos o Cajas registradoras
Ganar EXP con cazadores
Mata cazadores enemigos con: Sable de caballería
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Escopetas
Destierra a los objetivos o activa Manantiales
Haz que los cazadores enemigos se desangren
Restablece tu propia salud o la de tus compañeros de equipo
Inflige daño a los cazadores enemigos usando: Munición larga
Mata Monstruos con: Daños cuerpo a cuerpo
Extraerse con 2 o más fichas de botín
Acierta disparos en la cabeza de los cazadores enemigos usando: Rifles
De una carta a una pequeña aldea en las afueras de Cantón, traducida del chino:
Viejo amigo:
He tardado más de lo que me habría gustado, pero por fin puedo darte noticias sobre mi paradero. El capitán que me aceptó en su barco cometió el error de creer que me sometería a su servicio. Pagó ese error la misma mañana que atracamos, en tres cómodos pagos: con el dinero de su cartera, con su caballo y con su vida.
Es cierto que la riqueza que hay en Estados Unidos es increíble, pero la retienen con puño cerrado unos pocos afortunados. La avaricia es reina aquí. Hay que intervenir, y lo haré con gusto. Es hora de alimentar a todas las bocas hambrientas… No solo la mía, sino la tuya también, y la del resto de nuestros hermanos. La justicia es inevitable.
En cuanto a cómo pienso hacerme con el dinero… Bueno, no te lo creerías si te lo contara. Hay cosas que rivalizan con los cuentos que solían relatarnos los ancianos. Pero no quiero que te preocupes de nada de eso. Ya te contaré. Pronto. Mantente alerta… Y yo también lo haré.
De una carta a una pequeña aldea en las afueras de Cantón, traducida del chino:
Viejo amigo:
El caballo que había liberado ya no está con nosotros. Tardé demasiado en darme cuenta de que la enfermedad de esta “zona de Incursión”, como la llaman, lo corrompe todo. A los animales les pasan cosas terribles. Y a la gente, cosas aún peores. La muerte abunda tanto como la codicia, pero el miedo no hace más que fortalecer mi causa. Me recuerda cuánto hay en juego. Me recuerda que estoy vivo.
He estado perfeccionando mis habilidades como cazarrecompensas. El trabajo tiene sus sobresaltos, pero es satisfactorio. El poder está en manos de unos tipos misteriosos que pagan por los botines, los benefactores. Son gente rica. Mi plan es sencillo, y su justicia será doble. Reunirme con un benefactor. Robarle y quedarme el botín. Luego repetir. Justicia, luego justicia, y después más justicia.
¿Te acuerdas de cuando jugábamos al mahjong? Hay un benefactor que presume de su habilidad en el juego. Al parecer amasó su fortuna haciendo negocios en China. Me pregunto qué tipo de negocios serían. Mi plan es atraerlo con la promesa de competir en un juego de habilidad. ¿Crees que ganaré?
De una carta a una pequeña aldea en las afueras de Cantón, traducida del chino:
Viejo amigo:
Mi paciencia se está agotando, pero sigo ciñéndome al plan, manteniéndome entre las sombras. Todavía no he sido capaz de conseguir un botín. Los cazadores que luchan por ellos son despiadados. Yo también puedo serlo, pero no así. Si soy implacable, es por honor y por aquello que considero justo. Ellos, sin embargo, simplemente están desesperados por conseguir dinero, y sus métodos desesperados y sucios así lo reflejan. Tendré que asegurarme de dejar saquitos con monedas para ellos por la zona de Incursión en cuanto pueda. Tal vez así empiecen a luchar con más honor.
Mientras tanto, el benefactor al que tengo entre ceja y ceja vive para apostar usando botines. Tiene más dinero que cabeza, ¿pero acaso no son así todos los que se enorgullecen de acaparar riquezas? Cuando lo observo de lejos entre caza y caza, veo que su orgullo lo obligará a aceptar mi desafío. La trampa está casi lista.
Tengo curiosidad… ¿Alguna vez tuviste una ficha de mahjong favorita? La mía siempre fue la del dragón verde.
De una carta a una pequeña aldea en las afueras de Cantón, traducida del chino:
Viejo amigo:
La paciencia tiene su recompensa. Por fin he encontrado mi oportunidad, todo gracias a dos hombres que trataron de robarle un botín a otro cazador. Desde las sombras, pude distinguir la piel cara y las hebillas de oro de sus abrigos, el lustre de sus escopetas ornamentadas. Su altivez era palpable. Me iluminó el corazón, otorgándome una claridad inusitada. Desenvainé mi espada en silencio. En menos de cinco segundos, las cabezas de ambos ya rodaban por el suelo. El cazador superviviente y yo nos dividimos el botín y nos marchamos cada uno por su lado.
Por fin estaba listo para acercarme al benefactor. Le dije que se reuniera conmigo en un bar lejos de todo peligro para poder entregarle el botín. Es un lugar tranquilo y oscuro que me servirá para cumplir fácilmente con mi propósito. Cuando le hablé del mahjong, quedó intrigado. Le ofrecí jugar una partida después de concluir nuestros negocios. La fecha está fijada.
Volveré a escribirte cuando haya hecho lo que tengo que hacer.
De una carta a una pequeña aldea en las afueras de Cantón, traducida del chino:
Viejo amigo:
Le dije al benefactor que le iba a costar mucho derrotarme en el mahjong si no había estudiado nunca matemáticas. La forma en la que se le endureció el rostro me produjo una satisfacción tremenda. Estaba decidido a demostrar su superioridad: a mí y a los dos guardaespaldas que trajo consigo.
Para “hacerlo más interesante”, el benefactor proclamó que quien ganase la partida se quedaría el botín. El perdedor pagaría con su vida. Qué placer fue ver cómo su confianza se iba drenando de su cara a medida que la partida se desarrollaba. Cuando se dio cuenta de que iba a perder, hizo una señal a su guardaespaldas. Me pegó un tiro.
Ese error fue mío. El suyo fue darme por muerto. No llegaron muy lejos antes que los acribillara uno a uno con mi rifle. El dinero y el botín eran míos. Por fin la maldita justicia ha llegado al pantano. Lo único que me ha costado es una herida de bala. Aun así, me hizo pensar. Este lugar está corrompido. Necesita orden. Creo que es hora de que ampliemos nuestras miras y ambiciones.
La carta se envió con cincuenta mil dólares americanos.